Capítulo 52.
En ese instante, Elliot, como si de un cazador se tratara, en busca de su presa, se distrae y desvía de su dirección al darse cuenta de la presencia de la Luna.

— Oh, querida Luna, qué sorpresa encontrarla en medio de la noche, tan sola… tan fría y carente de calor— declara él al mismo tiempo que se acerca y Alena arruga la nariz al darse cuenta de la enorme excitación que emanaba del cuerpo de Elliot, poniéndola completamente alerta y en una repulsión automática contra él.

— Necesito que se ma
Alana Aguilar

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