Capítulo 40.
En la oficina lunar, donde Alena sólo puede tener dentro a quienes les da explícitamente el permiso, se encuentra con Todd y ella se mantiene mordiéndose un labio de manera nerviosa.
Ella se gira hacia la ventana dándole la espalda al guerrero y levanta su mano para morderse un poco la palma. Estaba nerviosa y necesitaba dejar todo claro desde el primer momento.
— Todd, tú eres uno de los guerreros más fieles de Alfa Randolf, ¿verdad? — cuestiona con una voz más tranquila de lo que se sentía rea