Capítulo 14.
El tiempo se vuelve eterno, el carruaje se movía de manera perpendicular, como si estuviera en una especie de columpio, era desesperante para Alena, sólo le recordaba cuando iba en la jaula directamente a un lugar desconocido, destruida por dentro y por fuera.
— Necesito salir a tomar aire a este paso me volveré loca…— Dice frustrada tenía horas pensando en lo mismo, la mirada de Randolf, el calor que emanaba de su cuerpo, y lo que sentía no solo en su pecho o la picazón de sus manos por tocarlo