Capítulo 144.
La Luna y Johana llegan a la habitación secreta en medio de jadeos, con el poco oxígeno y además la tierra flotando en el aire ante los golpes de los enormes y contundentes maschlas que parecían marros golpeando desde la base de las paredes del castillo.
No había mucho que hacer.
— No está…— Declara ella impactada— Mi cachorro no está…
El lugar estaba completamente vacío.
— No, no, no, se lo llevaron. ¡el demonio se lo llevó, no, no pueden haber me lo ha quitado de nuevo! — Grita Alena desespe