Capítulo 10.
— ¿Matrimonio? —Alcanza a decir.
Alena había pensado en darle algunos kilos de la gema lágrimas de la diosa que sería suficiente para tener sana toda su familia y descendencia varias generaciones, incluso en darle estrategias de guerra de territorios que ellos aun parecían desconocer pero que su padre había recaudado con los guerreros errantes.
— ¿Te sorprende? Creo haberte escuchado decir “Estoy dispuesta a hacer lo que sea”
Alfa Randolf se acerca de forma sigilosa justo como el cazador persi