Capítulo 9.
En ese momento Alena pone una mano entre ambos, mostrando así la gema que llevaba oculta todo el tiempo.
Alfa Randolf se queda observando la roca y la toma con dos de sus dedos.
— ¿Así que en tu manada hay gemas de lágrimas de la diosa?— Cuestiona él impresionado.
— Sé que esto es una gema bastante extraña, sin embargo sus poderes no radican solamente en la exquisitez de su exterior, sino también en el poder que hay dentro de ella.
Alfa Randolf se queda observando la gema con sumo cuidado, era