—Ahora cumple. —me dice cuando me separa de ella con sus manos en mi pecho, sonrojándose al tocar mi pectoral, ella se ha dado cuenta de que no es, dé por gusto que yo gasto los fines de semana en el gimnasio.
—Ya veremos gatita, tu tranquila, estás en mis manos ahora. —por fin llegó mi oportunidad, ahora a ver que se me ocurre para echarme a la bolsa al anciano.
Camino con seguridad fuera del dormitorio, ella sale de su trance y camina detrás de mí, balbuceando, de que no le dé más problemas,