Mis pensamientos se enredan como hilos de lana en un ovillo. La verdad es un precipicio que se abre ante mí, y la mentira, una cuerda frágil que sostiene mi equilibrio. ¿Cómo ocultar la estafa? ¿Cómo evitar que mi padre descubra la verdad y me encierre en la casa, rodeada de sermones maternos? El tiempo se estira como un chicle, y yo, atrapada en esta telaraña de engaños, no percibo su presencia hasta que su voz me saca de mi ensoñación. “¿Qué haz ahecho?”, indaga gritando y yo, con el corazón