Despertar siendo observado por dos ojos cafés, siento que podría acostumbrarme a esto.
Pero su mirada me decía que tenía preguntas que hacer, claro después de haber alzado a su padre del cuello con una mano y desafiarlo con voz de mando, no es algo común ver en un Omega, era obvio que querría hablar de ello.
— ¿Diego? — susurro viéndolo a sus ojos.
— Mateo, ¿cómo lo hiciste?
— No soy un Omega cualquiera Diego— Mi vida se ha vuelto en un sin fin de explicaciones, que no sé cuándo acabará, ni de