El Sr. Jones observó a Asher con una expresión de absoluta sorpresa. No tenía idea de dónde salía todo aquello. El Asher que él conocía jamás habría entrado a su oficina para pedir tranquilamente que lo trasladaran a otra escuela.
Se aclaró la garganta y se acomodó en su asiento.
Al principio pensó que se trataba de una de las tantas bromas de Asher, pero bastó con ver la seriedad de su rostro para darse cuenta de que hablaba completamente en serio.
Suspiró y volvió a mirarlo.
Asher mantenía un