—Selene, ya no queda tiempo. Tienes que acelerar las cosas. No me digas que todavía no ha caído enamorado de ti —se quejó Zeus.
Selene suspiró.
—Creo que sí lo está, pero aún no lo suficiente como para confiar plenamente en mí.
—¿Vas a esperar a que confíe en ti? ¿Acaso ya descubriste cómo recuperar tus poderes? —preguntó Zeus.
—No sabe hacer absolutamente nada. Lo único que hace es llevarse el mérito por cosas que ni siquiera hizo —se burló Ares.
—¡Eso no es cierto! —replicó Selene con firmeza