—Yo... —comenzó Selene, pero dejó la frase en el aire y suspiró—. Lo siento.
Bajó la cabeza.
—Ahora mismo no necesito que me pidas perdón, Selene. ¡Me mentiste! —espetó Dominic.
—Nunca fue mi intención. De verdad que no. Yo solo... no quería mostrar mi verdadera fuerza.
—Si lo hubieras hecho, todo habría sido mucho más fácil para mí. ¿Por qué me mentiste?
Dominic no podía creerlo.
Ahora entendía por qué aquella noche lo había convencido de que estaba borracho y de que todo había sido producto d