Selene no podía creer lo que estaba oyendo. —¿Tu mamá quiere verme? ¿Pero por qué? —preguntó, con la sorpresa aún reflejada en su rostro.
—¿Por qué no? Eres mi compañera, por supuesto —él sonrió y entrelazó sus dedos con los de ella.
Selene estaba nerviosa. No sabía si ya estaba lista para conocer a su madre.
—No lo sé, Dominic. No estoy segura de estar lista para esto —dijo Selene, con la voz cargada de incertidumbre.
—Oye, todo está bien. Mi madre es una gran persona. Solo quiere conocerte po