—¡Selene es la diosa de la luna! —exclamó Bryce, con los ojos abiertos de par en par.
Naya sonrió, con la mirada fija en ellos. —Sí, lo es. Finalmente tomó la decisión.
Bryce la miró con total confusión.
—¿Por qué no me lo dijiste todas esas veces que viniste a visitarme a mi habitación? —preguntó Dominic.
—No sabía cómo hacerlo y tampoco estaba lista para quitarte mis poderes. Quitarte mis poderes significaba que nunca volvería a verte. No quería eso —respondió ella.
—Pero ya te los has llevado