Helena estaba muy cansada, había sido un día ajetreado, pero interesante, no era capaz de conciliar el sueño, se sentía tan emocionada y extrañamente atraída por el empresario que le era casi imposible quedarse dormida.
Repasó en su mente los eventos de esa tarde, habían aceptado la invitación a almorzar de ambos caballeros y acabaron comiendo en un restaurante de estrellas Michelin.
Algo que seguramente el padrastro de Abby podría pagar, pero Helena definitivamente no.
Vasil se había portado c