16. El vínculo de los escorpiones
Pov Kian
La abracé, permitiendo que ella descargara todo su dolor, escuchando sus balbuceos y la misma frase de que no era suficiente para nadie.
Su cara permanecía enterrada en mi pecho mientras yo, con mis dedos, desenredaba su bonito cabello blanco.
¿Qué más podía hacer cuando era un fracaso en las palabras de consuelo? Lo mejor que pude hacer fue ser su pañito de lágrimas hasta que ella quisiera volver a verme como el enemigo al que debe destruir con todo y su Reino.
Después de un buen