Heather
De repente me di cuenta de lo perdida que estaba y me sentí avergonzada de inmediato. Sin previo aviso, empujé la puerta hacia dentro, pillando al príncipe Keith completamente desprevenido. Estaba a punto de cerrarla, con una expresión que era una mezcla de enfado y... algo más que no pude descifrar en la tenue luz de su habitación.
—No te he permitido entrar en mi habitación, Heather —dijo en voz baja, lo que indicaba claramente su creciente irritación.
—Lo sé —respondí, con una voz so