Punto de vista de Kael
No iba a dejar que Lucien la tuviera.
Ni hoy. Ni mañana. Ni nunca.
No después de todo lo que había pasado para traer a Arwen hasta la Fortaleza Draven.
No después de verla romperse delante de mí. Y definitivamente no después de descubrir que mi lobo reaccionaba hacia ella de una forma que jamás había reaccionado con nadie.
Cincuenta millones no eran nada.
Había pagado más por territorios que terminé cediendo. Por guerras que no elegí pero que tuve que ganar. Por silencios