Claramente no tenía idea de que era lo que me faltaba, pero, ahora que tengo a mi hijo en mis brazos y mi esposo abrazándonos, es que puedo entender que ahora si estoy completa, que no hay forma de que yo me sienta mal cuando es claro que esta es mi recompensa.
Mi gran tesoro es esa recompensa que me ayuda a recargar la energía y tener el valor que escasamente obtuve durante todo este tiempo para soportar tantas injusticias, pero, nada bueno dura para siempre y es por ello, que debo mirar a mi