Sin duda, debo hacerme una limpieza, porque a donde voy atraigo problemas y eso no puede ser normal. Lo que sí es normal es que uno le caiga mal a alguien porque todos los lobos desprecian de una forma u otra a lo que uno es o hace.
Como si ya no tuviera suficiente, mi teléfono suena con un mensaje donde debo asistir a la comisaria para la respectiva citación con respecto al asunto de mi padre.
— Esto no podría ser peor, maldita sea. — digo con molestia.
Al saber que no puedo llamar más la aten