Capítulo 30: El Silencio de las Dos Lunas.
Capítulo 30: El Silencio de las Dos Lunas.
Erick no dormía. No desde que la estrella había desaparecido.
Caminaba los pasillos del ala norte en forma humana, aunque las heridas de su enfrentamiento con los cuervos-demonio ya se habían cerrado en su mayoría. Solo quedaban las cicatrices internas: esa sensación de haber sido observado por algo que no podía nombrar ni combatir. Su dragón, esa bestia que había dominado siglos de guerras y traiciones, se retorcía bajo su piel cada vez que recordaba