Ignazio salió del baño secándose el cabello húmedo con una toalla. Se sentía renovado después de una noche de sueño ininterrumpida, algo que no conseguía con la frecuencia que le gustaría. Aun así, no cambiaría lo que hacía por un trabajo más tranquilo.
Sus ojos se posaron en la cama donde Elise aún descansaba. Le daba pena despertarla, pero tenían que visitar a sus padres y se estaba haciendo tarde.
Colocó la toalla en su cuello y se acercó a la cama. Se sentó a un lado y colocó una mano en su