Kane
Después de esa primera reunión con Vinicius, y de asegurar a Maeve en su celda, salí con un peso aplastante en el pecho.
La mirada de ella, llena de dolor y acusación, aún ardía en mi mente mientras caminaba por los pasillos del castillo. Cada paso me llevaba más cerca de Vinicius, y con cada paso, la ira que hervía en mi interior amenazaba con desbordarse.
Él estaba jugando con fuego, utilizando su sangre como si fuera una mercancía, y cada palabra de esa revelación había sido como un gol