Maeve
El frío de la noche se había instalado en el parque, filtrándose bajo mi ropa y haciéndome temblar, pero el dolor en mi pecho era aún más penetrante, un frío interno que no me dejaba pensar en otra cosa.
Mis pasos me llevaron automáticamente al parque donde conocí a Luca.
Con un suspiro, apagué mi teléfono, no quería más mensajes ni llamadas, necesitaba estar sola con mis pensamientos.
De repente, como si hubiera surgido de la propia noche, Luca apareció a mi lado, con una sonrisa ladeada