Maeve
—Pero vamos, Maeve, dinos la verdad. Esto es más que solo una cena, ¿cierto? —insistió Clau, su voz baja pero intensa, mientras me pasaba un café que sabía que no había pedido pero que agradecía infinitamente.
—Vamos, cuéntanos todo, cómo te lo pidió, ¿fue romántico? —Sarah rió bajo, tomando su vaso con ambas manos.
Sentí cómo mis mejillas se calentaban, no solo por el recuerdo de Kane acercándose a mí con esa sonrisa que podía derretir el corazón más frío, sino también por la nostalgia p