Kane
Maeve había salido por la puerta hace apenas unos minutos y ya sentía un vacío.
Estaba feliz de que la sorpresa que le había dado, a parte del desayuno, la hiciera tan feliz. Cuando le entregué una copia de la llave de mi apartamento, chilló como una niña y su sonrisa iluminó mi mundo.
Además, el hecho de que hoy no tuviera que ir a dar clases en la universidad parecía irrelevante ahora; había decidido que después de nuestra conversación de esta noche, dejaría todo para estar con ella.
Rea