Maeve
El velorio de Dani fue un calvario que ninguna de nosotras estaba preparada para enfrentar.
Su madre, consumida por el dolor, se desplomaba sobre el ataúd de su hija menor, sollozando y gritando en un desgarro que resonaba a través de la sala.
Dani era la más pequeña de tres hijos, y la tragedia de perderla así había dejado a su madre en un estado de desesperación que ninguno podíamos imaginar.
Cuando Clau, Sarah y yo nos acercamos intentando ofrecer consuelo, la reacción fue de furia y d