La loba, parada allí, en el medio de la habitación miró a la que era su luna llorar como una cachorra asustada que le daba miedo el mundo exterior. Chasqueó la lengua por lo bajo y se dio la vuelta para salir. Ella no lidiaría con ella. Era increíble lo bajo que habían caído.
-¿Qué está pasando aquí?- la puerta se abrió de pronto y el beta de la manada apareció.
La loba abrió la boca para decirle que nadie tenía permitido entrar a aquella habitación, pero la cerró al ver la mirada del lobo. Es