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Dixon podía afirmar que su hermano no se equivocaba. Por mucho que el otro lobo dijera que su mate no estaba ahí y que el olor de ella se hubiera desvanecido hasta solo ser una suave fragancia como símbolo de que en algún momento estuvo ahí, era un lobo con un instinto lo suficientemente desarrollado para que este le indicara que ella no se había ido.

Clara estaba en esa casa. En algún lugar. No sabía cuál, pero lo iba a encontrar

Sus orbes dorados se fijaron en Alester que pareció incómodo con
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Lorena Gonzalezpor maldito y poco hombre le van a dar cariñito igual como él lo hizo con clara
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