-No pongas resistencia- fue lo que le dijo el lobo contra su pido después de soltar el lóbulo que dejó húmedo y con algunas marcas de colmillos que la habían hecho gemir- Soy tu mate, tu alfa, tu lobo. El macho del que llevarás sus cachorros- las manos de él recorrían el cuerpo de ella de arriba abajo, de una forma algo dura, pero a la vez excitante. Su erección presionando entre las nalgas de ella- Acéptame, no me tengas miedo, no tiembles por mí- su tono era más de orden que de un pedido.
Cla