Clara gritó alzando la cabeza tanto de dolor como de sorpresa y eso hizo reaccionar a Dixon que separó sus colmillos de la piel viendo como dos hilos de sangre bajaban ahora por la nalga de la loba. Ella por supuesto intentó alejarse, pero el peso de él sobre sus piernas se lo impidió. –Shhhh, quieta- le dijo bajando la cabeza y lamiendo la sangre empapando su paladar con el dulce sabor de ella.
Clara se estremeció y aunque forcejeó de nuevo no logró apartarse rindiéndose nuevamente. El cuerpo