Capítulo 92.
Brisa veía sus muñecas dañadas, mientras comía con ayuda de una de las mujeres que permanecían en silencio. El cuerpo tenía heridas que se podían curar, pero en su corazón no. Ese dolía con cada vez que pestañeó, pues no podía asimilar como la persona que debía amarla, fue capaz de intercambiarla siendo su madre.
Un sollozo se le escapó y una lágrima abandonó su ojo izquierdo, mientras pasó el bocado al saber las condiciones en las que se encontraba en ese lugar.
—Cuando te acostumbres a que