Capítulo 33.
La puerta metálica fue abierta, llenando de luz el espacio que antes estuvo cubierto por la oscuridad, a la vez, Magnor fue lanzado con tanta fuerza al suelo que la herida sólo sangró aún más.
Sus quejas fueron respondidas por su eco. Sus súplicas no eran del interés de los Crown, por lo que al verse solo contra miradas similares que lo observaban como si fueran menos que una cucaracha para ellos.
Si tan solo se hubiese negado a hacer ese trabajo…Si hubiese declinado la oferta sospechosa de 1