Escogí mi habitación, como me hubiera dicho Axel, entre los tres cuartos que estaban libres. No fue muy difícil decidirme; me bastó con la que estaba más alejada de Stacy, pese a que era también la que menos iluminación tenía porque solo contaba con un pequeño ventanuco que daba hacia las frondosas ramas de un alto árbol que crecía a un costado.
—¿Estás segura de que quieres esta? —preguntó Axel cuando señalé mi decisión.
—Es solo por unos meses, ¿no? —dije— En breve cumpliré dieciocho años, en