Me reí suavemente, sintiéndome completamente a merced de los gemelos. Su complicidad y la forma en que se comunicaban sin palabras me fascinaban y me excitaban aún más. No podía evitarlo; cada acción, cada palabra, cada mirada de ellos me envolvía en una espiral de deseo.
Liam finalmente quitó mis pantalones de chándal con un movimiento suave y experto. Me encontré desnuda y expuesta ante ellos, pero no sentí vergüenza ni inseguridad. Su mirada ardiente y lujuriosa me hizo sentir hermosa y dese