59- Mónica
Lo dejé hacer con gusto por todo lo que me hacía sentir aun con la ropa medio puesta, me acostó en el sofá y fue a por mis senos, saco la lengua y lamio el montículo erecto que me hizo retorcerme de placer, se sentía fantástico la humedad de su lengua a través de la tela de encaje, gemidos llenaron la habitación que venían acompañados de jadeos intensos.
—Me encanta ver como te dejas llevar por el placer —me hablaba mientras hacía un camino con su lengua entre mis pechos, lo saco de