Romina
Más que nerviosa estoy expectante de lo que pueda pasar y de lo que quiero que pase, no quiero forzar las cosas, pero tampoco quiero seguir esperando, siento que tengo años esperando por él y, tal vez sea así.
—¿Quieres ir a la sala? —pregunta y besa mi hombro.
Sentí mi ser temblar y negué con la cabeza sin poder hablar, nos quedamos justos donde estábamos y me atreví a girar mi rostro buscando sus labios.
—Tu casa es hermosa —le dije en cuanto lo vi a los ojos, sus ojos oscuros se veían