ROMINA
— ¿por qué supones que es buena idea invitar a nuestro jefe a nuestra celebración? — le increpó cuando sabíamos a las escaleras.
Como cosa rara el ascensor volvió a estropearse.
— ¿qué tiene de malo?— Preguntó mi amiga resollando.
Era delgada por genética así que un poco de ejercicio la cansaba rápido, yo estaba acostumbrada a que ese trasto se dañar a al menos tres veces al mes, así que no me importó subir por las escaleras, en ellas me conseguí con la señora Gilmore, vivía un piso