ROMINA
Monica estaba extasiada por la noticia, la sala se levantó en un murmullo de voces entremezcladas, pero el señor Collins los mandó a callar y la sala volvió a quedar en silencio mientras yo solo lo veía a él sin poder emitir una palabra en mi completo estupor.
—En dos semanas comenzaremos a trabajar codo con codo y la semana siguiente viajaremos a Alemania para tener todo listo— Estaba con una sonrisa brillante que podría cegar a cualquiera.
Estaba empezando a salir de mi letargo cuando