Mientras Kieran y yo subimos por las escaleras, escoltados por Derrick y Frans, siento como empieza a recorrerme un escalofrío por toda mi columna vertebral, y es que me parece que Kieran está algo esquivo, muy diferente a la manera en que me tocaba el muslo hace un momento, lo que me hace pensar que no la tendré fácil, ahora que estemos a solas.
Y debo confesar que yo quería tener una discusión acalorada, acerca de las razones por las cuales me fui, cuando ambos estábamos listos para crear otr