―Es triste pensar en la manera en que me subestimas, hermanita, y quiero que sepas que has herido mi corazón, por tu falta de fe en mí―mi dice, haciéndose el ofendido―para tu tranquilidad, fue lo primero que le pregunté, cuando me propuso siquiera hacer cualquier tipo de trabajo dentro del mundo de los lobos―añade y, a pesar de todo lo indignado que se ve, sigo mirándolo intensamente, a ver si ya afloja la respuesta―pues, resulta que ella se mudó de la ciudad en donde vivíamos en casa de Richar