Mientras que para Dana y Vincenzo la noche estaba siendo mágica, para otros era una absoluta pesadilla.
Anahí ya no tenía objetos que romper, todo lo que se encontraba a su alrededor estaba destrozado y arrojado al suelo. Su abuelo tuvo que intervenir ya que los empleados de la Villa en la que habitaba se habían comunicado con él para intentar detenerla.
El anciano no podía creer lo que veía. Todo era un caos de objetos destrozados y desparramados por el suelo del lugar. Fue necesaria la interv