Dos días después, en el último piso del imponente edificio de automotrices Corpa una intensa conversación se llevaba a cabo. Vincenzo escuchaba atentamente todo lo que esos hombres decían y ante cada afirmación su asco aumentaba más y más, no podía entender cómo es que esa mujer fuera un ser tan despreciable, al parecer todo había sido estrategia suya.
_ Señor Corpa, no solo quiero conocer a mi hija e intentar recuperar el tiempo perdido, también quiero hacer justicia por ella _ declaró de repe