La atmósfera fuera de la sala de examen estaba cargada de indignación y tensión.
En poco tiempo, el médico salió y explicó de manera concisa:
—El embarazo es demasiado corto, y la caída de la madre fue demasiado grave. Será difícil salvar al bebé.
Al escuchar esto, doña Francisca casi se desmaya. Los miembros de los Sánchez, que estaban presentes, también estaban sentados.
Martina y su madre soltaron un suspiro de alivio, aunque en el fondo se sentían bastante complacidas. Ricardo, por otro lad