Omar agarró la mano de Adriana. Al instante se dio cuenta de que lo más probable era que el mensaje que había recibido procediera de Patricia Pérez. Se sentiría avergonzada si no volvía a pujar por el juego de joyas moradas; por eso le había pedido a Omar que impidiera pujar a Adriana.
—La Srta. Patricia ha pujado 10 millones de dólares. Señora Vargas, ¿quiere subir la puja? —preguntó el subastador.
La multitud cuchicheaba entre sí.
Adriana intentó apartar la mano, pero Omar la sujetó con firmez