Leah:
Días después...
Gemi cuando Marcelo metió uno de mis pechos a su boca, hacia circulos en mi pezon, mi cabeza se fue hacia atrás mientras que sus manos acariciaban mi espalda y bajaban a mi trasero.
—No te detengas Marcelo —jadeé, el gruñó en respuesta.
Mis caderas se movían de arriba hacia abajo sintiendo la dureza de Marcelo chocar contra mi punto sensible, ya he olvidado cuantos orgasmos me ha dado en tan poco tiempo.
Soltó mi pecho y se acostó en la cama y así aferrarse a mis cader