Marcelo_
Tener en mis brazos a Leah es algo maravilloso, hermoso, único. Fue mucho mejor de lo que me había imaginado, la piel de Leah es tersa, suave, blanca, esos lunares en su espalda además de ese tatuaje joder.
Al menos me hizo pasar un buen momento y así olvidarme por completo el desplante de mis padres.
—Buenos días —ella venía llegando a la cama con una taza de café en la mano— ten, es lo único que hay en la habitación.
—Bien día Vita mía —me senté en la cama—, se supone que deba ser y