POV Amara
No conseguí dormir después de eso.
El sabor de la leche aún estaba en mi boca, pero había otro sabor que me atormentaba: el casi beso de Killian. Su toque en mi brazo, la mano firme en mi muñeca, la voz susurrando como si pudiera retenerme allí para siempre.
“No importa lo que hagas, siempre voy a estar aquí. Aunque sea para odiarte todos los días.”
La frase resonaba en mi cabeza como un hechizo. Debería odiarlo. Debería alejarlo. Pero lo que sentía era un torbellino. Odio, miedo… y u