POV Amara
La madrugada era un laberinto de sombras. El silencio del hospital tenía un peso casi sofocante, roto apenas por el bip distante de algún aparato. Estaba sola, envuelta por la sábana áspera, y aun así no conseguía descansar. El cuerpo pedía sueño, pero la mente era una tormenta sin fin.
Y, cuando por fin cerré los ojos, el mundo me arrastró a un sueño.
Lo vi.
Killian.
No era el Killian de ahora, frío, distante, cargado de furia. Era el hombre que un día conocí. El hombre que me hacía