Julián
Llegué hace una hora al aeropuerto y la razón era porque Xiomara no dejaba de marcar. No aceptaba que la relación ya no tenía para dónde continuar, de hecho, y como me dijo la pulga, nunca lo había tenido. Desde que volví a estar íntimamente con Adara en Brasil, después de tantos años de lo ocurrido en el Amazonas…
No quería borrar los recuerdos de sus manos y el sudor compartido. Aunque parezca tonto, no quería eso. —Siempre me porto con esa rubia como un completo romántico, aunque no l